1
Identifica la emoción: Antes de actuar o responder, detente un segundo y ponle nombre a lo que sientes.
2
Escucha con atención: Presta el 100% de tus sentidos a la otra persona antes de pensar en lo que vas a contestar.
3
Ponte en los zapatos del otro: Practica la empatía intentando entender por qué otra persona actúa o piensa diferente a ti.
4
Resuelve sin pelear: Busca soluciones donde ambas partes ganen, usando el diálogo en lugar de los gritos o la frustración.
5
Acepta el error: Si algo no sale bien a la primera (una tarea, un juego o un proyecto), analiza qué puedes mejorar e inténtalo de nuevo.
6
Pide ayuda cuando la necesites: Ser fuerte también significa reconocer cuándo necesitamos el consejo de un adulto, maestro o amigo.